Mort
A uno le gustaría que la muerte fuera ese personaje de Terry Pratchett,
algo cabroncete, pero con un puntillo de honra profesional, y cuyo afán
del deber bien cumplido no le impide mantener una conversación de lo
más mundana mientras te lleva hacia la otra orilla.
Sin embargo, la muerte llega en forma de congregación silenciosa tras
un féretro, hacia el camposanto. Llega en el pasmo de los espectadores
ante el ritual del dolor. En la organización de avisos y comunicaciones
familiares, coronas funerarias, esquelas, y todo aquello que contribuya
a mantener el juego de los vivos, la ocupación insistente, para eludir
la soledad del difunto.
Intento explicarte todo esto para que comprendas mi tristeza. No soy
capaz. No deseo salpicarte con las negruras de mis muertos. Tú ya
sabes. Sabes que era un amigo, un hombre bueno, y que el mundo continúa
dando vueltas cada vez más ligero.
Tan sólo acierto a estrecharte para esconder mi gesto de angustia, y
olerte tan viva, tan limpia de sombras y ambigüedades, que la realidad
de ahí fuera queda encogida en el recuerdo más evitable.
mi novia quiere un ataud
… para dormir cada noche. Yo, haciéndome el loco, le regalo este poema:
Soy mi cuerpo. Y mi cuerpo está triste, está cansado. Me dispongo a dormir una semana, un mes; no me hablen.
Que cuando abra los ojos hayan crecido los niños y todas las cosas sonrían.
Quiero dejar de pisar con los pies desnudos el frío. Échenme encima todo lo que tenga calor, las sábanas, las mantas, algunos papeles y recuerdos, y cierren todas las puertas para que no se vaya mi soledad.
Quiero dormir un mes, un año, dormirme. Y si hablo dormido no me hagan caso, si digo algún nombre, si me quejo. Quiero que hagan de cuenta que estoy enterrado, y que ustedes no pueden hacer nada hasta el día de la resurrección.
Ahora quiero dormir un año, nada más dormir.
Jaime Sabines
Pepe Hierro, después de todo
Lo hemos vuelto a traer, y mira al mar. Se llama Pepe Hierro, o así lo llamábamos sus paisanos. Tuve oportunidad de observarlo en sus últimos tiempos, sentado en su silla, charlando con las personas que se acercaban hasta él.
Ahora mira hacia la bahía más hermosa del mundo, su verdadera amante, como lo fue, es y será para muchos otros.
Uno de sus poemas más conocidos:
VIDA
A Paula Romero
Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!»
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!»
Ahora sé que la nada lo era todo
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
Charles Bukowsky
Quiero presentarte a Charles Bukowsky. Algunos llaman a sus versos “poesía salvaje” por su rotundidad y franqueza sin complejos. Pero si aprovechas bien, y sabes mirar, entre sus líneas se aprecia el desdén a los rodeos inútiles, a los formalismos sociales, al poema de la luna llena y de los cabellos de oro, y demás pamplinas estéticas. Los escritos de Bukowsky huelen a alcohol viejo, a calles en penumbra, y sobre todo, a habitaciones solitarias, pese a la compañía. Esta tarde me apetece regalarte un buen poema de Charles Bukowsky, que se titula
Acto creativo
Por el huevo roto en el suelo
Por el 5 de julio
Por el pez en la pecera
Por el viejo de la habitación nº 9
Por el gato sobre el muro
Por ti mismo
No por la fama
Ni por el dinero
Tienes que seguir luchando
Cuanto te haces viejo
Disminuye el atractivo
Es más fácil cuando se es joven
Cualquiera puede alcanzar
Las alturas alguna que otra vez
La clave consiste en
Resistir
Cualquier cosa que sirva
Para que
Esta vida siga bailando
Frente a
Doña Muerte.
Charles Bukowsky
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