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Solamente eso mismo

Mort

A uno le gustaría que la muerte fuera ese personaje de Terry Pratchett,
algo cabroncete, pero con un puntillo de honra profesional, y cuyo afán
del deber bien cumplido no le impide mantener una conversación de lo
más mundana mientras te lleva hacia la otra orilla.

Sin embargo, la muerte llega en forma de congregación silenciosa tras
un féretro, hacia el camposanto. Llega en el pasmo de los espectadores
ante el ritual del dolor. En la organización de avisos y comunicaciones
familiares, coronas funerarias, esquelas, y todo aquello que contribuya
a mantener el juego de los vivos, la ocupación insistente, para eludir
la soledad del difunto.

Intento explicarte todo esto para que comprendas mi tristeza. No soy
capaz. No deseo salpicarte con las negruras de mis muertos. Tú ya
sabes. Sabes que era un amigo, un hombre bueno, y que el mundo continúa
dando vueltas cada vez más ligero.

Tan sólo acierto a estrecharte para esconder mi gesto de angustia, y
olerte tan viva, tan limpia de sombras y ambigüedades, que la realidad
de ahí fuera queda encogida en el recuerdo más evitable.

Sábado, 26 Julio 2008 - Publicado por Peregrinov | De otros, amistad | | Aún no hay comentarios

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