kilómetros
En mi mapa del tesoro, queda claramente definido
que son quinientos kilómetros de largo camino.
Una vez llegado al punto correspondiente,
siempre bajo las coordenadas indicadas,
indica el procedimiento indicado
que hay que cavar, y acabar,
profundamente, hasta encontrar
la piel antes que el hueso.
Posteriormente,
y dejando a un lado mapa, planes y tesoros,
no he podido evitar reflexionar acerca
de los quinientos kilómetros,
así tan redondos,
y me he decidido a manifestar mediante este escrito
que me da tras la oreja, es decir, la intuición genuina,
que al fin y al cabo, los quinientos kilómetros
podrían ser
sal y sed
y agua de lluvia fresca
fragancia, mañana limpia y mierda,
amor, Sabines, facturas,
tu demanda, mi presencia, y más facturas,
mariposas y gusanos,
ausencias que enfrían la casa
y sábanas húmedas,
paredes asexuadas, el culebrón de sobremesa,
la salsa caribeña en tu cintura
y un despertador ubicado en mala hora.
Podrían ser.
Sin embargo, quinientos kilómetros es exactamente
la diferencia entre estar y ser,
en fin, puedo afirmar con exactitud
que quinientos kilómetros son algo más, y diferente,
a la distancia hacia ningún tesoro.
Antes bien, la respuesta evidente
a tal distancia
comprende la imposibilidad de conciliar
tu mirada de niña imposible
con la adulta voluntad, sensata y aceptada,
o la noche alzada más arriba de los sueños
con tu sueño y el mío.
Creo que después de todo esto
te ha quedado claro que es más sencillo
acercarme hasta tu lindo oído
y susurrarte que te quiero cerca,
y no a quinientos kilómetros,
así, tan lejos, que no puedo acercarme
a tu vestido de noche, de piel y ansiedades.
Resulta evidente que en ocasiones
decir te quiero, y te quiero cerca,
es más complicado de lo que parece.
Al fin y al cabo, yo no soy un poeta,
ni lo pretendo.
Tan sólo quiero que comprendas
que estas letras, son el mapa y el tesoro,
que te contienen, al igual que a la distancia,
que podría decirte al teléfono, sencillamente,
que te echo de menos.
Pero no debe ser así.
Te mereces estas letras.
Y un poema sobre distancias.
Y la luna, y el sol.
Y una historia sobre tesoros perdidos y encontrados,
y vueltos a perder.
Mientras tanto, yo te prometo firmemente, que mañana
estaré contigo.
Y mañana, está claro, es siempre.
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